domingo, 19 de marzo de 2017

De lunes a viernes, te vivo cotidianamente, el sábado te inhalo de pies a cabeza, pero un domingo contigo es el éxtasis que termina la semana, todos y cada uno de los días te amo, te idolatro, te quiero, pero el domingo es el día en que nos perdemos en la locura de nuestras almas amantes,

Los domingos amanecen con el aire íntimo del recuento, como si fueran un día cerrado por inventario, como si sus horas no les pertenecieran del todo y sólo fueran los minutos del lunes, del miércoles o de cada día, que se juntan en esa plaza del tiempo que es el séptimo día.






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